Pontificia e Ilustre Hermandad Sacramental de la Inmaculada Concepción

Reseña Histórica
de la Hermandad

La Historia de una Hermandad es el orgullo de sus hermanos y la herencia que pasaremos a los que nos sustituyan. Es algo que debemos cuidar para que no se altere con cuestiones que la alejen de la verdad.

En primer lugar abordaremos la Historia de la Hermandad Sacramental con datos extraídos de investigaciones realizadas por D. Manuel Morales Álvarez, Hermano Mayor Honorario y Cronista Oficial de la ciudad de Utrera, para a continuación pasar a la Historia de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Cautivo y finalizar con la Historia conjunta de ambas desde 1974.

 

Hermandad Sacramental

Sobre la fundación y origen de la Hermandad Sacramental de Santiago, no existen datos concretos.

Es cierto, como se dice en su grande y Postrero protocolo de 1773 (fol. 9), que “nuestro muy Santo Padre Paulo, Papa tercio, movido de espíritu de Dios, viendo el poco fervor y reverencia con que servíamos a tan alto Señor, quiso instituir y de hecho instituyó el año de mil quinientos cuarenta y seis de su Pontificado la presente Hermandad y Cofradía, en la cual quiere y ordena que entren todas las personas, así hombres como mujeres sin excepción alguna, pues el mismo Dios (en cuyo servicio se hace esta Hermandad y Cofradía), que instituyó este Santo Sacramento admirable, no excluyó a Judas sabiendo que era malo, de arte que quiere que así buenos como malos participen y puedan gozar de las gracias e indulgencias y perdones, como más a la larga se contiene en la Bula y sumario que Su Santidad envió a esta Villa”.

También es cierto que en el número 3 del citado protocolo (fol. 33) se habla de “una huerta de arboleda y legumbres, con su noria y demás pertrechos corrientes, en esta Villa, en el Arrabal Mayor, calle de la Corredera; y se expresa en el asiento que la vendió Isabel Fernández, viuda de Juan Millán, en 21 de Octubre de 1507, al presbítero Pedro Fernández Pacheco, con cargo de un tributo anual de 1.050 maravedíes a las Sacramentales de Santa María y Santiago, por mitad 525 maravedíes a cada una, para el gasto de cera”.

Por consiguiente, cabe pensar y no sin razón que en 1.507 ya existían y actuaban las Sacramentales de las dos parroquias utreranas, y que tanto la de Santa María como la de Santiago, aquejadas de una vida mal organizada, lánguida y poco fervorosa, se rehicieran con sendas bulas pontificias, suscritas ambas de mano de Paulo III y fechadas en 1541 la de Santa María y en 1546 la de Santiago.

Es indudable que la existencia de una cofradía determina la necesidad de unas Reglas para su buena marcha y gobierno. Y la Sacramental de Santiago las tuvo con toda seguridad y anteriores al año 1574, porque en el mencionado protocolo (fol. 22 vt°) se alude a un traslado o copia de ellas: "sacóse este traslado en 20 días del mes de Abril del año 1574"; y un poco más adelante: “el traslado se sacó del libro antiguo que por gracia del Santísimo Sacramento se acertó a leer, con el cual va corregido bien y fielmente, de mano del Lcdo. Diego García Posaderos...”

Hacia 1649 y según puede deducirse, estas Reglas desaparecieron, conforme expresa el mentado protocolo (fol. 3): “la cual (Regla), en el año del mal contagio (el citado) que padeció esta Villa, se perdió con otros muchos papeles...” y la Cofradía, sin darse mucha prisa, veinte y dos años después, redactó unas Reglas nuevas (protocolo, Fol. 3 al 7), alegando la pérdida referida; y “ahora se han hecho por los hermanos y oficiales los capítulos de la Regla que presento y juro. A vuestra merced pido y suplico mande verla y aprobarla, interponiendo su autoridad y judicial decreto para su validación; y conceder licencia para que se imprima en forma decente con la insignia del Santísimo Sacramento, pido justicia, etc.”

Tras la invocación a la Trinidad y a María Inmaculada, el titulo: “Sacramento de la Eucaristía, sita en la Iglesia Parroquial del Sr. Santiago de la Villa de Utrera, ad laudem et gloriam et honorem Domini nostri Jesuchristi, et Sanctiesimi Sacramenti Eucaristías, et Sanctiesimas Virginia Marias, absque originalis peccati labe in primo instanti conceptas, et Sanctorum omnium”.

Sigue una breve epístola o prólogo que da entrada a los 24 capítulos de la Regla, y termina en la fecha del 18 de noviembre de 1671. El informe del Fiscal del Arzobispado es de 18 de enero de 1672. Y la aprobación del Provisor y Vicario General está firmada a 23 del mismo enero. Conste lo referido de un testimonio del notario apostólico Diego Muñoz de Alcalá, autorizado a 26 de abril de 1673.

De estas Reglas usó la Sacramental durante un siglo menos dos años, porque es lo cierto que en 1770, a consecuencia de haberse presentado ante la Real Cámara una denuncia por el Generalato de la Orden de los Mínimos, respecto al “desorden y escándalo con que se celebraba la procesión de la imagen de la Consolación en el convento de Mínimos de San Francisco de Paula”, fueron tomadas varias providencias; entre ellas, una sensacional: la de “dar orden al Teniente de Asistente de Sevilla para que recogiese y remitiese todas las constituciones de cofradías que hubiese en dicha villa de Utrera, con las licencias de su erección... previniendo a los hermanos mayores, priores o superiores de dichas cofradías, que en caso de no tener nuestra Real aprobación, no se juntasen ni dispusiesen cosa alguna...”. El golpe fue mortal e injusto; se abrió expediente y al fin, en 8 de diciembre de 1773, se remitieron al Consejo Real las reglas y documentos recogidos. La Hermandad de Santa Ana, las Sacramentales de ambas parroquias y también las dos cofradías de Ánimas, acudieron al Consejo pidiendo al Rey que les diese, al menos, licencia provisional hasta tanto se resolviera el expediente; con ello se consiguió que el expediente se fraccionara en tantos subexpedientes como hermandades y cofradías se estimaran afectadas por la real medida.


SIMPECADO SACRAMENTAL

Vio,- al fin, al Consejo lo respectivo a la cofradía Sacramental de Santiago de Utrera, y mandó las actuaciones a la Audiencia de Grados de Sevilla, el 4 de noviembre de 1786, proveyendo que se oyera a la Hermandad y al Fiscal del citado Tribunal. El resultado fue que las Reglas de 1671 “necesitaban casi una total reforma por su mala disposición” y por ello se ordenó al Teniente de Asistente de la Villa de Utrera que en juntas que celebrase con asistencia de los hermanos, diputados y el Síndico Personero del Común, dispusiesen otras con los requisitos y capítulos conducentes a su estado 'y circunstancias. Se soportó la injusta intromisión y el manifiesto abuso de la autoridad real y, en 29 de julio de 1789, fueron aprobadas las nuevas Reglas, que nos han servido casi hasta nuestros días, adicionadas con variantes de acuerdos generales y normas de carácter consuetudinario.

La organización de la Hermandad no brilló con grandes resplandores en los siglos XVI y XVII. Si hoy la Sacramental es fundamentalmente hermandad de legos, en aquellos tiempos formaban también parte de ella los clérigos; y, por cierto, no eran pocos los curas que integraban el clero parroquial.

No hubo Junta de Gobierno como hoy: sólo actuaban el Rector y los Consiliarios. En 1628 eran éstos dieciséis, mitad clérigos y seglares, que se renovaban a su vez por mitad en cada año y grupo.

Pero no se pasa mucho tiempo sin que se produzca una novedad en el número de miembros directivos: en cabildo de primero de mayo de 1639 se habla ya de los “hermanos mayores que llaman de los doce”, a los que se cita posteriormente con el curioso titulo de “Dociliarios”. Pero no se aclara nada sobre Clavería o Junta de Gobierno y en esa ignorancia hemos de quedar.

Sólo dos disposiciones de las reglas más antiguas nos son conocidas: la primera, que el titular del oficio de Rector habría de ser el más antiguo entre los presbíteros; y la segunda, que los hermanos “de los doce” habrían de ser parroquianos de Santiago.

El resto de los hermanos integraba, con los miembros ya citados, el cuerpo de la Sacramental. No hubieron de ser muchos y tenían tanto sus derechos y el goce de bienes espirituales, como sus obligaciones de asistencia a cultos, acompañamiento del Santísimo en sus salidas y pago de cuotas.

Mayor ignorancia nos asalta cuando tratamos de averiguar las primeras andaduras de la Hermandad de las Ánimas Benditas del Purgatorio, de Santiago, puesto que de ella no se conservan papeles y sí algunos libros muy avanzados de fecha. Parece fuera de dudas que ya en el siglo XVI se hallaba constituida y tenía vida propia. Pero la primera noticia escrita que tenemos de ella es de 11 de junio de 1679, fecha de la celebración de un cabildo en el que figura unida con la Sacramental. Antes, sin embargo, consta que se celebraban cultos exequiales por los fieles difuntos, muy propios de una cofradía de Ánimas, pero nada más. El cabildo citado se reunió para señalar y elegir los cinco días de jubileo que habían sido concedidos a ambas hermandades por el Papa Inocencio X en 13 de octubre de 1677. Estos días fueron los siguientes: la Ascensión del Señor; el último día de la octava de Corpus; el tercer día de la octava de Santiago, patrón de España; el día de la fiesta de su traslación; y el primer domingo de Cuaresma.

Eran hermanos mayores en la fecha Pedro Rodríguez, de la Sacramental, y Diego Martín de Santiago, de la cofradía de Ánimas. Esta unión entre ambas entidades se mantuvo hasta nuestros días, aunque las Reglas de ambas fueran aprobadas por separado en el expediente general de 1770-1789, de que hemos hablado. No obstante, esta Hermandad tuvo su sala de hermanos a los pies de la Iglesia, mano derecha, incluso con su altar privado, en tanto que la Sacramental usaba su sala propia en que hoy celebra sus actos, detrás del altar mayor parroquial.

Damos ahora un breve repaso a las actividades espirituales de la Esclavitud, haciendo un recuento de sus cultos.

 

Visita del Sacramento a los Enfermos

Era de las principales obligaciones. Hay un acuerdo interesante de 9 de noviembre de 1642: “atento a que Su Majestad de Cristo nuestro Señor Sacramentado sale con muy poca autoridad y veneración y con mucha incidencia, que Diego de Ortega y Jerónimo de Arroyo y Juan de la Torre y yo el presidente escribano, salgan por la parroquia y a las personas devotas particulares, parroquianos de ella, les propongan la necesidad que hay de que el Santísimo Sacramento salga con ostentación y majestad como es justo; y pidan (que) acudan con alguna limosna para ayudar a pagar los ministriles que acordarán que acompañen al Santísimo Sacramento todas las veces que Su Majestad saliera a visitar algún enfermo”. La Hermandad se ha preocupado hasta nuestros días de este esplendor en las visitas del Señor Sacramentado a los enfermos de la feligresía (Procesión de impedidos).

 

Los Domingos Terceros

Del cabildo de 4 de agosto de 1642 se deduce que la Parroquia festejaba solemnemente a Jesús Sacramentado todos los domingos terceros de cada mes, razón por la cual la Hermandad acordó que uno de los doce hermanos mayores asistiese a estos cultos llevando estandarte o representación de la Sacramental. Luego estos cultos pasaron a ser obligación de la Esclavitud, actualmente la Hermandad ha recuperado este culto realizando Procesión Claustral y Exposición del Santísimo.

 

Honras y Sufragios por los Difuntos

La primera noticia sobre estos cultos y obligación de regla es de 8 de diciembre de 1584; el acuerdo decía: “Acordaron que se haga una fiesta por todos los hermanos de la cofradía del Santísimo Sacramento, con toda solemnidad y su sermón y lo que más convenga para la dicha fiesta; y que esta fiesta se le comente al dicho Pedro Díaz, mayordomo de la dicha Cofradía, para que haga la dicha fiesta y tenga cuenta y razón de lo que se gastare en ella”. Al año siguiente, se hizo la fiesta otra vez el primero del mes de noviembre; predicó en ella el P. Guardián de San Francisco y se le dieron once reales de estipendio.

En 9 de octubre de 1588 se preocupaba la Hermandad de las misas de sufragios; en cuentas de la fecha se pagaron 24 reales por doce misas que se dijeron por los hermanos y por las ánimas del Purgatorio. Parece andar ya por aquí la Hermandad de Ánimas. El 9 de diciembre de 1600 hubo honras por los hermanos; se le dio limosna de 12 reales al predicador carmelita fray Gregorio de Carvajal; se le pagaron al sacristán 25 reales por sus trabajos; cobra el escultor Sebastián de Barahona 20 reales por tres cuadros que pintó para el túmulo de las honras; y se gastaron 437 reales en cera que cobró el cerero Benito

Jiménez. El cabildo de 11 de noviembre de 1607 se acordó hacer “la fiesta de Todos los Santos por las ánimas de los hermanos difuntos como se suele hacer en los años pasados; y convidar al predicador... y lo demás que fuere menester”.

Actualmente se realiza Solemne Misa de Réquiem por las Benditas Ánimas del Purgatorio el segundo viernes del mes de noviembre.

 

El Triduo de Carnaval

Empezamos a saber de estos cultos por el acuerdo consignado en acta del cabildo de 22 de octubre de 1617: “Ítem se dijo que por cuanto es loable costumbre en la dicha Cofradía por la devoción de los dichos cofrades y demás pueblo fiel, que los tres días de carnestolendas, domingo, lunes y martes, el Santísimo Sacramento de la Eucaristía esté descubierto donde acuden los parroquianos de esta parroquia y otras personas; y para que esto se haga con más devoción y frecuentación, fueron de parecer y se le encargó al Lcdo. Miguel Romero Hermoso, mayordomo de esta Cofradía, haga la dicha fiesta con la solemnidad siguiente: que vaya a la ciudad de Sevilla y en ella concierte una copia de ministriles que sea tal cual conviene para la dicha solemnidad, trayendo perfumes; y convide dos predicadores para lunes y martes en esta Villa, los que a propósito le parecieren. Y gaste, en el adorno y lumbres del tiempo que el Santísimo Sacramento estuviere descubierto, la cera blanca que conviniere para que esté con adorno; y si fuera de la costumbre que la limosna de los dichos sermones se paga del caudal de esta Cofradía así se haga; y si no, a cuenta de los esclavos del Santísimo Sacramento, como se suele hacer”.

 

La Fiesta del Corpus y su Octava

Los cultos que con más amor y mayor esplendor celebraba la Esclavitud eran los de la festividad del Corpus Christi y su octava. Sobre este tema hemos de limitar mucho los datos que puedan ser aportados, porque son los más numerosos.

Empezando por el año 1584, se lee en el acta del cabildo de 8 de junio que se han de dar a Pedro de la Barrera 80 reales para ayuda a hacer la fiesta de la octava del Santísimo Sacramento, trayendo mandamiento del Señor Provisor de Sevilla para hacer la dicha fiesta y esto se le dé. Y mandaron al Mayordomo de la dicha Cofradía dé este dinero y tome carta de pago de ellos y no de otra manera.

Cuatro años después, el 9 de octubre, el Mayordomo “dio y pagó y gastó en la primera velá que se hizo del Santísimo Sacramento en esta iglesia y en ciertos gastos que se hicieron en la octava del Santísimo Sacramento, 40 reales”.

En la cuenta tomada el 8 de octubre de 1589 consta que la Hermandad pagó en la procesión de dicho año a Bartolomé de Bonilla y a Antonio Merino de Solís, por llevar la custodia el día de Corpus Christi, 6 reales. Parece claro que todavía no había custodias procesionales, como también que lo que a la Esclavitud de Santiago le importaba más era la fiesta de la octava. Quizás el clero de Santa María andaba ya tras la exclusiva de la función principal del jueves. La procesión debía tener su solemnidad: se esparcían, para alfombrar las calles, varias cargas de arrayán (a 4 reales la carga) y juncia (la carga a 3 reales); se incensaba al Santísimo con frecuencia (el incienso a 113 maravedíes la libra) y se derrochaba la cera (a 4 reales y 24 maravedíes la libra).

En cabildo de 17 de Junio de 1592 hay acuerdo de celebrar la octava de Corpus con toda la “solemnidad y pompa que fuera conveniente a tal fiesta, con danzas y ministriles y cantores y colgar la dicha iglesia”. Y el 21 de octubre del mismo año se acordó dar “a Hernando Franco, maestro de danzas, 402 reales, de dos danzas que se trajeron de Sevilla para la fiesta del Santísimo”; y “a Pedro Jiménez, carretero, 88 reales de acarretos de llevar y traer la plata y doseles y ropa que se trajo para hacer la fiesta del Santísimo Sacramento”; y a “los ministriles (músicos-cantores), por la misma fiesta, se les dieron 198 reales”; y finalmente, “a Juan Gutiérrez Ventosilla, clérigo, 76 reales para ir y venir a Sevilla a solicitar y hacer traer las danzas y ministriles; y si más otra cosa le pareciere para hacer esta fiesta, la haga como mejor sea y más Dios sea servido; y que tenga cuenta y razón de lo que gastare”. Parece siempre como si no corriera el tiempo ni pasaran los años. A lo largo de la historia de la Hermandad.

No hay más novedades, se exceptúa la procesión del Domingo infraoctava del Corpus, o Corpus chico, que por no se sabe qué privilegio se ha hecho siempre por la tarde para recogerse antes del toque de oración, y la custodia de plata de los plateros Carrila y Palomino, ya en el siglo XIX. Si acaso, también, el pleito que el clero de Santa María movió y sostuvo contra la Esclavitud sobre celebración de la octava del Corpus, para actuar en el cual, a nombre de la Hermandad, se dio poder al Lcdo. Miguel Monje de la Parra, en 21 de enero de 1611.

El primer protocolo de la Hermandad Sacramental se ha de fechar a 17 de octubre de 1583, y constaba de 18 números.

Pero el gran protocolo, del que ya tenemos noticia, y después del cual no ha quedado constancia ni recuerdo de otras relaciones de bienes de la Hermandad, pertenece ya al siglo XVIII; en él hay una detalladísima noticia de casas, rentas, obras pías, memorias de misas, fundaciones, fincas rústicas, huertas y toda clase de tributos y modalidades de los mismos.

Dar noticias de todo el libro seria cosa de nunca acabar, por lo que cito a continuación el número más curioso de todos los que cuenta, el relativo a la Sala de Hermanos de la Sacramental: “Nº 59.- Es una sala que tiene esta Esclavitud en esta Iglesia del Sr. Santiago, Parroquial más antigua de esta Villa, en el paso de las Sacristías, tras del altar mayor, donde celebra sus Juntas y Cabildos y tiene el Panteón y enterramiento de sus esclavos cofrades la que le pertenece por adjudicación que se le hizo por la fábrica de dicha Iglesia del sitio en que se labró por esta Esclavitud, en escritura de 20 de Marzo de 1661, ante Miguel Jiménez Gordillo, escribano público que fue de esta Vila, folio 84, con el cargo y gravamen de dar en cada un año a dicha fábrica seis libras de cera labrada para el Monumento que se pone la Semana Santa; de cuya escritura hay una copia autorizada en el archivo.

En el año de 1798, se renovó y redujo a mejor forma y hermosura la referida Sala Capitular, y se introdujo en ella el callejón que mediaba entre dicha Sala y el Hospital de la Resurrección, cuya medianía se le compró al dicho Hospital por el aprecio que hicieron los peritos nombrados por una y otra parte, que consistió en 324 reales de vellón, por escritura que otorgaron por parte del referido Hospital del Sr. don Francisco de Paula Mancera, presbítero, su administrador, y los señores don José Sánchez Bayo, Hermano Primero, Juan León, Mayordomo, y don Juan Muñoz del Castillo, secretario, en nombre y con poder de la Esclavitud, ante Juan Domínguez Cadenas, escribano público del número de esta Villa, en 2 de febrero de dicho año, de que se puso copia autorizada en el archivo”.

Los enseres y el ajuar de la Esclavitud no eran en 5 de junio de 1638 ni muy ricos ni abundantes. En la fecha indicada se hizo cargo el mayordomo de los siguientes efectos:

- Un palio de brocado, con seis varas de plata, con sus fundas (es el palio que la Hermandad usa hoy en sus fiestas de gala).

- Dos palios para el viático: uno azul viejo y otro colorado de damasco cochinilla, con ocho varas, ambos de madera (todavía quedan las varas de madera de un palio y el paño es moderno)

- Un incensario pequeño de plata con cuatro cadenillas.

- Un viril grande con su pie y caja de madera negra (perdido).

- Una cortina de tafetán sencillo blanco, que sirve de cubrir al Santísimo Sacramento (perdida).

- Un guión de tela rosada con su cruz de plata y dos orlas de seda y oro, con su vara de plata (el que hoy usa la Hermandad, si bien con tela distinta).

- De cera menuda y 3 hachas, que al parecer serán 36 libras, poco más o menos.

“Y por la presente no hubo más bienes que entregar, atento a no tener más la dicha Cofradía”, termina la diligencia de entrega, que se hizo bajo el correspondiente inventario.

Siguió por estos pasos la vida de la Hermandad durante todo un largo siglo, con una aplastante monotonía. Llegado el siglo XIX, la Guerra de la Independencia vino a infligirle un duro golpe, pero se repuso, aunque a duras penas. Durante el trienio liberal fue despojada de sus bienes, pero al final, en 1823, le fueron devueltos y se entregaron al mayordomo Miguel Gómez. Hay un dato estremecedor de 8 de septiembre de 1859: la Hermandad no tenía cera para acudir a la procesión de la Virgen de Consolación que estaba proyectada para ese día. Privada de nuevo la Hermandad de sus alhajas y bienes por la desamortización, fue compensada con láminas (papel del Estado), cuyos intereses no cobraba; y en vista de ello, comisionó a don Manuel Sánchez Silva, utrerano y diputado a Cortes por el distrito, para que gestionase en Madrid el cobro de los intereses de las láminas. Pero como quiera que en 18 de noviembre de 1860 no había habido solución para el problema, se facultó a don Juan María Berdeja para que pidiera a don Manuel cesara en su encargo para confiárselo a un don Agustín Holguera, que gestionaba, al parecer, con mayor actividad, el cobro de las láminas de Santa María; pero don Manuel Sánchez Silva demostró con un resguardo provisional que andaba más deprisa que Holguera, y no pasó más.

Para agotar el tema tratemos ahora de los enseres dedicados al culto, que integran una nómina poco extensa pero interesante:

- UN VELO.- En cuentas presentadas el 7 de octubre de 1584 justificó el mayordomo 159 reales que había pagado al mercader Baltasar Hernández y a los sederos Antonio Rodríguez y Juan Martín, “de cierto damasco y franjas y hechura para el velo que se hizo al Santísimo Sacramento”. Hoy perdido, parece que hubo de ser conopeo o cortinilla para ocultar al Señor después de las exposiciones de S.D.M.

- UNA CUSTODIA.- Debió ser de madera, porque en 26 de octubre de 1586 se pagaron a Bartolomé Ortiz, entallador, ciertos maravedíes “por adobar la custodia”. En 21 del mismo mes de 1592 fue el cerrajero Bartolomé Rodríguez quien hizo reparos en ella; y en 9 de diciembre de 1600 fue otro cerrajero, Juan de Acuña, quien cobró 4 reales por una cerradura “para la caja donde está la custodia”, dato que nos hace pensar que no había de ser muy grande.

- UN GUIÓN o ESTANDARTE.- Debe ser el que hoy se conserva y usa la Hermandad, cuya primera noticia es de 29 de octubre de 1600, fecha del cabildo en que se acordó que “Por cuanto esta cofradía tiene necesidad de un guión para acompañar al Santísimo Sacramento, que la dicha cofradía lo haga y compre; el cual se comete al Lcdo. Gonzalo de la Torre, Rector, y al dicho mayordomo de la dicha cofradía; y que para este efecto se venda una capa de carmesí vieja que tiene esta santa cofradía, para ayudar a pagar la dicha obra”. Once años después (23 de enero de 1611) se acordó “que se haga un guión de plata, del peso y valor que al Sr. Rector y mayordomo les pareciere”; o no se había hecho el anterior o se pensó sustituirlo por otro más rico.

- PALIOS.- En cuentas de 1584 se habló de 11 reales y medio gastados “en ciertos cordones para adobar el palio”; pero este palio debía ser el viejo, porque en 30 de septiembre de 1587 se dijo que “por cuanto esta cofradía tiene un palio con que se acompaña al Santísimo Sacramento, el cual está viejo y estragado y roto y de poco servicio, acordaron que se haga un palio para con que se acompañe al Santísimo Sacramento y que para esto se haga como conviene.

Cometieron este negocio a Rodrigo Jiménez, clérigo, Rector y a Luis Sánchez de Arroyo y Antonio Rodríguez, para que cualquiera de ellos y todos tres vayan y saquen de la feria de Molares la seda y recado que fuera menester, y si dicho mayordomo pague todo lo que fuere menester y tome carta de pago, para el dicho palio y tenga cuenta y razón...”. En cuentas de 9 de octubre de 1588, el mayordomo “dio y pagó a Francisco de Villagrán, mercader, en feria de Molares, 224 reales por nueve varas y tres cuartas de damasco azul, a razón de 23 reales la vara, para un palio que hizo para la dicha cofradía...”; “dio y pagó a Diego Hernández, mercader, 22 reales y medio de tres varas de tafetán que compró para la guarnición del palio...”; “dio y pagó a Antonio Rodríguez, sedero, 376 reales y medio, de los flecos y oro y seda y hechura de ellos, y recados que fueron menester para la hechura del dicho palio...”; y “se gastaron en ir a comprar la seda para el dicho palio 15 reales”. En cuentas de diez años después (8 de abril de 1597), resultaron pagados 41.185 maravedíes a Gonzalo Hurtado y Jerónimo Hurtado, mercaderes, por quince varas y una tercia de brocado carmesí, que costó cada vara 79 reales, por escritura ante Martín Guisado, escribano público, en 2 de marzo del año anterior. Se pagó además “a Alonso Hernández, sedero, vecino de la Ciudad de Sevilla, 21.556 maravedíes, por razón de 66 onzas y media de fleco de oro y seda y alamares y cordones y botones, que fue para la guarnición del palio...”. Y “a Juan Hernández, lencero, vecino de Sevilla, 26 reales de seis varas de holendilla encarnada, para aforrar el palio”. Y “a Nicolás de Bruselas, pintor, 102 reales de seis varas plateadas, y el lienzo y una tabla donde están puestas, que todo costó el dicho dinero”. Y “a Antón Ruiz, sastre, 32 reales por la hechura del palio y recados”. “Ítem de por descargo que gastó en la ida a Sevilla para comprar el brocado y varas y flecos para el palio, de su persona y cabalgadura, 12 reales". En total, 68.589 maravedíes, o sea, 183 ducados, 4 reales y 11 maravedíes.

En 18 de octubre del mismo año hay nuevos apuntes de gastos en palio: se pagaron al sastre Antonio Ruiz 38 reales de cordones de seda carmesí; 15 reales de cinco varas de esterliz y 32 reales de hechura del palio y hopas y recados de hilo y seda. Pero estos gastos menudos podrían referirse al palio viejo o a otro palio chico de cuatro varas de que ya tenemos noticias.

Andando el tiempo (29 de junio de 1631), “por cuanto está en poder de Gabriel de Mena un corte de damasco carmesí que tiene la dicha cofradía para hacer un palio para sacar con el Stmo. Sacramento por las calles, ordenaron se le entregue al dicho Miguel Monje de la Parra, mayordomo de ella, para que luego se haga, por ser de necesidad urgente de ella...”. Nos encontramos con un damasco carmesí, distinto del azul que se compara en Molares, o sea, ante dos palios, posiblemente uno de cuatro varales y otro de seis.

- LAS VARAS DE PALIO.- Me refiero a las que hoy tiene la Sacramental; se hicieron por acuerdo de 17 de junio de 1601; en este día “se juntaron a cabildo los señores consiliarios Juan Pérez Pompas y Pedro de la Barrera y el Lcdo. Cristóbal de Ávila; y el dicho Pedro de la Barrera, por ausencia de Gonzalo de la Torre, y Lope de Valdés, y el Lcdo. Martín de Salazar y Juan Millán de Bohórquez y Pedro Rodríguez y acordaron que por cuanto Juan Sánchez Familiar, difunto, dejó a esta dicha cofradía 50 ducados para ayuda de hacer unas varas de plata para el palio con que se acompaña al Stmo. Sacramento; y poniéndolo en efecto todos unánimes y conformes, son de parecer que las dichas varas se hagan y para esto se saque la limosna que tuviere el arca de la dicha cofradía; y asimismo se cobren los maravedíes que los hermanos suelen dar cada un año de limosna; y acordaron que el mayordomo haga diligencia y cobre sin dilación alguna el alcance que se hizo a Fernando Vela, mayordomo que fue de esta cofradía; y asimismo acordaron que se junten los señores Juan Pérez Pompas y el Lcdo. Cristóbal de Ávila y Pedro de la Barrera con el mayordomo de la dicha cofradía, a los cuales dieron su poder cumplido cuanto de derecho se requiere, para que traten el hacer las dichas varas y las concierten y vean el alto y grueso y peso (que) han de llevar; y asimismo las daban su poder cumplido para que puedan obligar a la dicha cofradía y a las rentas de ella para pagar lo que costare la plata y hechura de las dichas varas; y lo firmaron de sus nombres”.

Fue encargado de la obra el maestro platero de masonería Baltasar Miguel, que percibió un anticipo y empezó a trabajar, entregando veinticuatro cañones, dos de ellos incluso con sus remates. Pero no terminó su obra el artista. En 12 de junio de 1602 ya había muerto, por lo que la continuó su fiador Lázaro Martín Pescador, que en esa fecha cobró cantidades para entregar a Leonor de Salas, la viuda del platero. En 4 de octubre de 1602 debían estar terminadas y totalmente entregadas las seis varas de plata de nuestro palio. Son, naturalmente, barrocas y su calidad como obra de artesanía no es para hablar mucho, ponderando la destreza del punzón.

Si sumamos las entregas de dinero que se hicieron al platero para pagarle, tendremos un total de 3.662 reales A razón de once reales el ducado, costaron, pues, las varas 333 ducados menos un real. Cada vara costó 55 ducados y 3 reales.

- UN VIRIL.- En 24 de agosto de 1609 se acordó “que para en que esté el Stmo. Sacramento como es razón, que se haga un viril muy bueno y que se pida para ayuda a su hechura a los parroquianos de esta iglesia limosna; y diputaron para ello al señor Rector y Mateo Sánchez y Miguel de la Parra, presbíteros, Juan Millán de Bohórquez, Pedro Mateos Navarrete, para que hagan esta buena obra a esta cofradía”. No hay datos, como en el caso de las varas del palio, pero consta que en 18 de septiembre de 1640 se pagaron al platero Francisco López, 9 reales por un aderezado o arreglo de poca monta. La intervención del platero hace pensar en que el viril fue relativamente rico, si no de plata.

- UNA MUCETA.- En 18 de septiembre de 1640 se dieron en descargo al mayordomo de la Sacramental “122 reales que parece haber pagado al P. Juan Carrillo Santoyo, religioso de los clérigos menores de la ciudad de Sevilla, por el valor de 7 varas y media de damasco de China, a 14 reales la vara, para hacer la muceta grande para el cura que lleva el Viático a los enfermos”.

- UN CETRO DE PLATA NUEVO.- Para el sacerdote maestro de ceremonias en las funciones solemnes. Se hizo antes de la presentación de las cuentas de 5 de febrero de 1643, pues en ellas dio en descargo al mayordomo “82 reales que parece dio y pagó a Francisco López, maestro platero, vecino de Utrera, los 32 de ellos en plata y los 50 en vellón, por el gasto que tuvo y hechura del cetro de plata que esta cofradía tiene suyo en propiedad; y la otra mitad pagó el Lcdo. Pedro de la Barrera, presbítero, mayordomo de la fábrica del Señor Santiago, porque la dicha fábrica se sirve de él los días de fiesta y entre año, y así está hecho el trato...”.

- EL ALTAR DE LA SALA DE HERMANOS.- Es barroco, pequeño, de finales del siglo XVII, o principios del siguiente. Tiene gracia, presidido por una linda Inmaculada Concepción. No he logrado ver datos sobre este altar en los libros consultados.

- UN CRUCIFIJO DE MARFIL.- Hermosa pieza perteneciente al siglo XVIII, según parece a primera vista. Curiosa peana de madera incrustada de marfil.

- PARTICIPACIONES EN LOS BLANDONES GRANDES DE PLATA.- El miedo que produjo el comienzo del llamado “trienio liberal”, dio lugar a que los cuatro blandones de plata, punzón de Gargallo, que poseía la Sacramental de Santiago en condominio con la de Ánimas y con la parroquia, se enterraran en unos nichos de la cripta, para evitar que el crédito público se apoderara de ellos, y en espera de que pasara el tumulto político desatado. Y cuando acabó la racha (1823), resultó que sin saber cómo ni por qué, faltaban varias piezas de plata a los blandones, por lo que el mayordomo Miguel Gómez, reclamaba al cura don Manuel Monreal, quien no consentía en hacerse responsable del tal pérdida.

Esta situación originó pleito, no terminado, al parecer, pues a las actuaciones que yo he visto les falta la sentencia.

En 1860 faltaron varias piezas de plata de los blandones (“las palmas que cubrían adornando los codos altos de los pedestales”, que creo siguen faltando hoy). Se volvió a repetir la noticia de copropiedad que ya se ha dicho, y se acordó en 6 de enero de dicho año extremar la vigilancia y reponer la falta por terceras partes; la pérdida debió ocurrir durante el mes de ánimas y la fiesta de la Concepción y su octava.

- PARTICIPACION EN LA CUSTODIA.- En acta de la Hermandad de Ánimas, acuerdo de 6 de enero de 1860, adoptado por la Clavería; se determinó aclarar los derechos que tenían ambas Hermandades (Ánimas y Sacramental), sobre la custodia de plata que se estrenó el año de 1853, ya que para su construcción se fundió una urna de plata que se utilizaba para guardar el Sacramento el Jueves Santo, y que era propiedad de dichas hermandades.

Claro está que las participaciones de que se ha hablado están hoy solamente sobre el papel, y no se van a reivindicar ahora; pero fueron participaciones legítimas y reales y de ellas oí hablar, cuando yo era un muchacho, a los hermanos viejos de la Sacramental.

 

 

Hermandad del Santísimo Cristo de Santiago, Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestra Señora de las Lágrimas

Tuvo su origen en una noche de Vigilia de Adoración Nocturna, celebrada por el turno de San Francisco Javier, en el mes de abril de 1953.

Aquella noche un grupo de adoradores pensaron en organizar en la Parroquia de Santiago el Mayor una cofradía de penitencia del Redentor Cautivo y de la imagen de la Virgen de los Dolores que ocupa lugar a los pies del Santísimo Cristo de Santiago.

Esa misma noche decidieron la advocación con que darían culto a María Santísima siendo la misma la de Nuestra Señora de las Lágrimas.

A petición del sacerdote D. José Barea Núñez se designó como titular principal al Santísimo Cristo de Santiago, Patrono de Utrera.

En febrero de 1954 se remitieron las Reglas al Palacio Arzobispal para su aprobación, y la antigua imagen del Redentor Cautivo llegó a Utrera antes de la Semana Santa de 1954, no pudiéndose llevar a cabo ese mismo año la Estación de Penitencia por no estar aprobadas las Reglas.

Tras diferentes vicisitudes, entre ellas el fallecimiento del entonces párroco D. Manuel López Doval y el nombramiento de su sucesor en el cargo D. Manuel de Olloqui, se aprobaron las Reglas el 27 de noviembre de 1954 según consta en los expedientes 40584 y 40842 del Palacio Arzobispal.

El 2 de enero de 1955 fue aprobada Canónicamente la imagen del Redentor Cautivo, bendiciéndose el 6 del mismo mes en el transcurso de una Función Solemne predicada por D. Diego Reina, Salesiano, y oficiada por el Sr. Cura Párroco y Director Espiritual de la Hermandad D. Antonio Bautista Espinosa.

En esta Función además se constituyó oficialmente la Hermandad y en el ofertorio se procedió al primer juramento público de los hermanos.

El 30 de junio de 1957 se contrató con el escultor José Paz Vélez la realización de la actual imagen de Ntro. Padre Jesús Cautivo bendiciéndose el 5 de enero de 1958.

En 1959 se le encargó al mismo escultor la antigua imagen de Ntra. Sra. de las Lágrimas, siendo sustituida en 1973 por la actual, obra del imaginero Luís Álvarez Duarte.

En 1963 se llevaron por primera vez las Reglas a imprenta conservándose algún ejemplar.

El actual paso del Señor se estrenó en la Semana Santa de 1972 y fue ejecutado por Pedro Luís Angulo de Lucena, con anterioridad se utilizaron dos pasos, el primero adquirido a la Hermandad del Santo Entierro de Utrera y el segundo a una Hermandad de Cádiz.

Ya en abril de 1972 se decide informar al Cabildo General de la posible fusión de la hermandad con la Sacramental de la Parroquia de Santiago.

Finalmente se fusionaron las dos hermandades el 25 de mayo de 1974 siendo Hermanos Mayores D. Alfredo Naranjo Batmale de la Hermandad del Redentor Cautivo y D. Juan Moreno Caballero de la Hermandad Sacramental, aprobándose las nuevas Reglas el tres de octubre del mismo año.

Debido a la fusión, la hermandad también obtuvo el título de Pontificia de su Santidad el Papa Pío XII, que ostentaba la Hermandad Sacramental desde el 1 de noviembre de 1954, por tomar parte en la peregrinación a Roma organizada por la Archidiócesis de Sevilla, para asistir a las ceremonias de la declaración de la Realeza de la Virgen María; y hallándose en la iglesia de San Esteban, dentro del mismo Vaticano, el Hermano Mayor el señor don Joaquín Giráldez Torres y el que fuera a ser el primer Hermano Mayor de la Hermandad del Redentor Cautivo el señor don Juan Moreno Caballero, recibieron la comunicación del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla don Pedro Segura y Sanz, a virtud de la cual, S.S. el Papa Pió XII, concedió el titulo de pontificia y un distintivo especial a las hermandades presentes, para que pudieran ostentarlo en todos sus actos corporativos y de culto. Y por otra parte, es constante el uso del título de “Ilustre” por las hermandades Sacramentales, como lo es la nuestra.

 

 

Pontificia e Ilustre Hermandad Sacramental de la Inmacullada Concepción y Ánimas Benditas y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de Santiago, Nuestro Padre Jesús Redentor Cautivo y Nuestra Señora de las Lágrimas

CLICK PARA AMPLIARTras la fusión, entre otras cuestiones, hubo que reformar el escudo de la hermandad, al que se le añadió la Custodia y el símbolo Mariano, procesionando por primera vez en la Semana Santa de 1976, aún cuando no se concluyó hasta el 29 de abril de 1983, que se incluyera en él la Tiara Papal, símbolo del nombramiento de Pontificia.

Por obras de restauración en la Parroquia de Santiago, ésta se cerró al culto el 2 de febrero de 1979, trasladándose las imágenes el día 9 de febrero a la Parroquia de San José, gracias al acogimiento de los Señores Párrocos D. Antonio Hernández y D. José Vicente Ortiz. Pero con los albañiles, ya se sabe, se conoce la fecha de inicio, pero la de conclusión está por descubrir, por lo que en un principio se esperaba que fuese para un año, terminó convirtiéndose en casi tres. Prolongándose hasta el 19 de junio de 1981 la ubicación de la sede de nuestra hermandad en dicha Parroquia, situándose en este templo, las imágenes titulares, en la nave izquierda del crucero, junto al Sagrario.

En 1979 se creó la primera cuadrilla de hermanos costaleros para el paso de Ntro. Padre Jesús Cautivo.

Entre 1982 y 1983 se realizó la obra de la Capilla de Bautismo y la restauración de los altares ya que a partir de la restauración de la parroquia ésta sería la capilla de nuestros Titulares.

El altar de la Virgen está formado por un arco barroco que proviene del antiguo altar de la Capilla de Ánimas, habiéndose utilizado como parte del altar adosado que antes de la restauración utilizó la Hermandad al fondo de la nave de la Epístola.

CLICK PARA AMPLIAREl del Señor es un artístico altar barroco del siglo XVII de bastante mérito que se retiró de la Iglesia de los Jesuitas en 1767.

En el año 2000 el artista Sebastián Martinez Zayas pintó unos murales alrededor de los altares.

La Casa de Hermandad se inauguró y bendijo, por el Sr. Arzobispo Fray Carlos Amigo Vallejo, el 9 de junio de 1985 coincidiendo con la celebración de la Festividad del Corpus Christi en nuestra Parroquia.

La Imagen de la Inmaculada Concepción fue restaurada por Francisco Berlanga de Ávila tras el incendio que sufrió la Sala Sacramental el 13 de julio de 1988.

En el año 1990 se restauró la imagen del Santísimo Cristo de Santiago por el escultor Francisco Berlanga de Ávila.

El 19 de noviembre de 2000, en conmemoración del CCCXXV Aniversario del Patronazgo sobre Utrera del Santísimo Cristo de Santiago, se realizaron una serie de actos, entre ellos: La rotulación de su capilla; se instaló un azulejo conmemorativo en la fachada de la Parroquia, realizado por la escultora Encarna Hurtado; Misa Solemne, concelebrada por el Excmo. Sr. Arzobispo Fray Carlos Amigo Vallejo, el Párroco de Santiago D. Manuel Mateos

Gamito, el Director del Colegio Salesiano D. Enrique Vargas y D. José Capita, leyéndose en la misma, por el Secretario del Excelentísimo Ayuntamiento, el Acuerdo de Pleno por el que se ratificaba el Nombramiento de Patrono de Utrera del Santísimo Cristo de Santiago que posee desde el 11 de mayo de 1675, terminando los actos con una devota Procesión por las calles de la feligresía.

Desde 2002 se realiza un Rastrillo bianual con la finalidad de recaudar fondos para la bolsa de caridad de la hermandad, por ser unas de sus finalidades principales la Hermandad realiza una importante labor de caridad.

 

En el año 2004 se celebró el Cincuenta Aniversario de la Cofradía de Nazarenos con una serie de actos y actividades, entre ellas: la edición de un cartel conmemorativo obra Pepe Florido; la edición del Libro “El Silencio del Redentor Cautivo” obra de Roberto Jiménez Corpas; el inicio de la página Web de la Hermandad y una Exposición “Un paseo por la historia de la Hermandad”. Clausurándose los actos en la Función Solemne en Honor de Nuestra Señora de las Lágrimas, siendo ésta presidida por el Excmo. Sr. Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo.

En el año 2007 para conmemorar el cincuenta aniversario de la Imagen del Redentor Cautivo se organizó una exposición en la capilla de las Ánimas y el hermano y fotógrafo Ignacio González realizó un magnífico cartel con la imagen del Señor.

La primera fase del actual paso de la Virgen se estrenó en el 2010 siendo obra de Orfebrería Triana, significó un nuevo impulso para la Hermandad al ser un paso más acorde con el estilo y el espíritu de la misma. Con anterioridad hubo otros pasos, la Virgen salió por primera vez en la Semana Santa de 1959 pero sin palio, saliendo con palio en 1961 en un paso adquirido a la Hermandad de la Sentencia de Cádiz, gran parte de éste se conserva actualmente. Del siguiente se estrenó la primera fase en 1984 siendo ejecutado por Orfebrería Andaluza, culminándose en 1995 con la ejecución del manto. Éste y el palio fueron obras de José Ramón Paleteiro Bellerín.

El primer fin de semana de junio del año 2010, coincidiendo con la festividad del Corpus Christi, se lleva a cabo la I Velá del Corpus de Santiago, con la actuación de varios artistas utreranos y con la colaboración de hermanos y empresas locales.

Hasta aquí una breve Historia de nuestra Hermandad, lo que sigue sólo Dios lo sabe, a nosotros sólo nos queda esperar que sea para y por el bien de nuestra Hermandad.

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